RADAR CULTURAL
EL MUNDIAL QUE NOS PASA A TODOS: Cómo el fútbol convierte espectadores en protagonistas sin que nadie lo planee

Hay algo que pasa cada cuatro años y que ningún estudio de mercado termina de explicar bien. Personas que no saben la diferencia entre un offside y un corner de repente tienen una selección favorita, una camiseta puesta y una opinión sobre el mejor jugador del mundo. El Mundial no es solo el evento deportivo más grande del planeta, es el único fenómeno cultural que logra que la gente que no ve fútbol sienta que es parte de todo lo que está pasando en él.
La Copa Mundial de la FIFA 2026 llega con una escala que no tiene precedentes. Por primera vez participan 48 selecciones en lugar de 32, los partidos son 104, y el torneo se reparte entre Estados Unidos, México y Canadá con una audiencia proyectada de más de cinco mil millones de personas. Esos números importan, pero lo que realmente define este Mundial no es el tamaño sino lo que genera en las personas que están afuera del estadio y aún así sienten que están dentro.
Ese fenómeno no ocurre solo. Las marcas llevan décadas entendiendo que el fútbol no vende deporte, vende emoción, y que la emoción no distingue entre fanáticos y curiosos.
🍔McDonald’s lanzó la campaña de vasos coleccionables más grande de su historia con Beckham, Ronaldinho, Pulisic y Lamine Yamal porque sabe que el ritual de coleccionar algo durante un torneo crea pertenencia en quien nunca ha visto un partido completo.
🧩 LEGO reunió a Messi, Ronaldo, Mbappé y Vinícius Jr. en una misma mesa para armar juntos el trofeo del Mundial en su campaña "Everyone Wants a Piece", un video de 60 segundos que acumuló millones de vistas en horas porque puso en el mismo cuadro algo que nadie esperaba ver, los cuatro grandes del fútbol moderno convertidos en minifiguras de bloques.
👟Adidas reunió a figuras como Timothée Chalamet y Bad Bunny junto a leyendas como Messi, Zidane y Beckham en su campaña "Backyard Legends", una carta de amor a la cultura del fútbol que mezcla generaciones, música y cine en el mismo frame.
✔️ Nike, que ni siquiera es patrocinador oficial del torneo, lanzó "Rip the Script" con Cristiano Ronaldo, Mbappé, LeBron James, Kim Kardashian, Travis Scott y Ted Lasso dentro de un estudio de cine ficticio en Hollywood, porque entendió que la única forma de competir sin derechos oficiales es hacer cultura directamente.
🥔 Lay's activó un canal de WhatsApp donde Messi le manda mensajes de voz a sus seguidores porque la cercanía emocional con una figura convierte a cualquier persona en parte de la historia, aunque su conocimiento del fútbol empiece y termine en ese momento. Las marcas más inteligentes de este Mundial no están vendiendo fútbol, están vendiendo la sensación de estar viviendo algo histórico junto a todo el mundo al mismo tiempo.
Eso es lo que hace único a este tipo de evento; en un mundo hiperfragmentado donde cada persona consume su propio feed personalizado, el Mundial es de los últimos espacios donde una conversación le pertenece a todos al mismo tiempo. El que vio el partido, el que lo vio en el teléfono mientras hacía otra cosa, el que solo vio el gol en redes y el que no vio nada pero escuchó el ruido en la calle, todos terminan siendo parte de lo mismo.
En República Dominicana eso se siente de una forma particular. El país no tiene selección clasificada, pero tiene algo que pocas naciones tienen y es una cultura del espectáculo colectivo muy arraigada, una diáspora enorme en Estados Unidos que convierte cada juego en un evento familiar y una conexión emocional con jugadores dominicanos o de ascendencia dominicana que de repente se vuelven el motivo por el que toda una familia se sienta frente a la pantalla. Las marcas que entiendan eso en este mercado tienen una ventana que no se va a repetir en cuatro años. Las que esperen a que el fútbol les llegue solo van a ver el Mundial pasar desde afuera, exactamente como los no fanáticos que este año igual terminaron poniéndose una camiseta.
FIRMA INVITADA
TU EMPRESA NO REFLEJA TU ESTRATEGIA: Refleja quién eres tú
La filosofía Bear Fruit aplicada al liderazgo.
Por: Pablo Faña

Hace diez años no habría escrito esto. No porque no supiera las palabras, sino porque no las había vivido. Era un hombre que no tenía conexión con nada más grande que él mismo. Hoy, desde una tranquilidad que antes no conocía, puedo hablar de esto con honestidad: dar fruto no es una metáfora bonita. Es lo que pasa cuando uno, por fin, deja de empujar y empieza a cuidar lo que está vivo por dentro.
En el mundo ejecutivo traducimos rápido la idea de dar fruto: resultados, métricas, entregables del trimestre. Pero esa traducción se queda corta. Dar fruto no es producir. Es lo que ocurre cuando un sistema vivo ha sido cuidado el tiempo suficiente para ofrecer algo sin agotarse. Y esa distinción cambia por completo la forma en que uno lidera.
Bear Fruit (verbo / filosofía) — Vivir y liderar de manera que los resultados sean consecuencia de quién eres, no producto de cuánto empujas. La premisa: todo lo visible —tu empresa, tus relaciones, tu impacto— crece de un sistema invisible. Cuida el sistema, y el fruto se da solo.
El fruto no se fuerza.
Piensa en un árbol. Ningún mango ha salido jamás por presión del dueño de la finca. No importa cuánto grite, cuánto planifique, cuánto mida. El fruto aparece cuando las raíces, la tierra, el agua, el sol y el tiempo se alinean. El trabajo del agricultor no es producir el mango; es mantener vivo el sistema que lo produce.
En liderazgo pasa igual. Muchos ejecutivos con los que converso —dueños de empresa, directores generales, fundadores— llegan a un punto en el que sienten que están exprimiendo el árbol. Más reuniones, más seguimiento, más presión. Y los resultados, en lugar de crecer, empiezan a achicarse. No es falta de esfuerzo. Es que están tratando a un sistema vivo como si fuera una máquina.
Una máquina responde al empuje. Un sistema vivo responde al cuidado.
Los cinco elementos de un sistema que da fruto.
Con los años he llegado a identificar cinco elementos que determinan si un líder —y, por extensión, su empresa, su equipo, su vida— está realmente vivo o solo está funcionando. No son pasos. No son un método que se aplica en secuencia. Son las condiciones que deben estar presentes, al mismo tiempo, para que el fruto eventualmente llegue solo.
Cuando alguna se descuida, el sistema no se cae de inmediato. Simplemente deja, en silencio, de producir.
1️⃣ Soil. Aquello en lo que estás plantado: tus valores, tu cultura, el entorno que eliges habitar.
2️⃣ Seasons. El reconocimiento de que no todo es cosecha. Hay tiempos de sembrar, de regar, de esperar, y de recoger.
3️⃣ Pruning. El arte incómodo de cortar lo que ya no da vida: hábitos, relaciones, compromisos, creencias.
4️⃣ Roots. La profundidad invisible. Quién eres cuando nadie está mirando, y qué te sostiene cuando el viento aprieta.
4️⃣ Time. La paciencia de aceptar que el fruto tiene su propio reloj, y que apurar el proceso casi siempre lo arruina.
Cada uno merece una conversación propia, y esa conversación la iremos teniendo en los próximos textos. Por ahora basta con nombrarlos, porque una vez que los ves, empiezas a verlos en todo: en tu calendario, en tu equipo, en tus decisiones, en cómo duermes.
Actividad no es fecundidad.
En nuestra cultura —y en la dominicana con particular intensidad— hay una creencia casi religiosa de que estar ocupado es estar produciendo. Agendas llenas, chats encendidos, viajes constantes, decisiones tomadas a la carrera. Y, sin embargo, mucho de eso no es fruto. Es ruido.
La actividad se puede fabricar. El fruto no. El fruto exige que algo esté verdaderamente vivo debajo: un propósito claro, un equipo sano, un líder que no esté operando desde el agotamiento. Cuando cualquiera de esos elementos se rompe, lo primero que desaparece no son los números —los números tardan—. Lo primero que desaparece es la calidad de las decisiones, la confianza en los pasillos, la energía con la que la gente llega el lunes.
Y cuando eso se rompe, ningún KPI lo arregla.
Una invitación.
Si llevas un buen tiempo empujando, midiendo, exigiendo —y aun así los frutos no aparecen o vienen agrios— quizá no te falta más esfuerzo. Quizá te falta volver al sistema. Mirar el Soil en el que estás plantado. Reconocer en qué Season estás. Hacer la Pruning que llevas años postergando. Cuidar tus Roots. Y darle al Time lo que solo el tiempo puede dar.
Dar fruto no es un acto heroico ni una hazaña individual. Es la consecuencia natural de haber cuidado bien lo que estaba vivo. Y esa, me parece, es una de las definiciones más honestas —y más exigentes— de lo que significa liderar.
Porque al árbol no se le pide que produzca. Se le cuida, y el fruto llega.
Pablo Faña
Asesor Ejecutivo Privado y fundador
de Bear Fruit Advisory.
Acompaña a CEOs, empresarios y fundadores que lideran bajo alta presión, ayudándoles a fortalecer claridad, regulación emocional y estabilidad interna como base de un liderazgo sostenible.
Desde Northern Virginia, trabaja con clientes a nivel internacional.
Más en www.bearfruitadvisory.com | [email protected] | Instagram | LinkedIn

ENTREVISTA A JOHNNY MATOS
ESTUDIO NACIONAL DE LA TV: La data que convierte la compra de pauta televisiva en una decisión real

Hace unas semanas nos encontramos con una publicación en LinkedIn que nos detuvo de scrollear. Johnny Matos, con una camiseta que decía "Without Data It's Just Opinion" y grabándose desde lo que parecía un estudio de datos, anunciaba que se aproximaba el lanzamiento del primer estudio nacional de televisión en República Dominicana con más de 12,000 hogares medidos en 16 provincias. En plena era donde todo el mundo habla de métricas digitales, alguien está trabajando para que la televisión dominicana tenga por fin los números reales. Eso nos causó suficiente curiosidad como para pedirle una conversación. Don Johnny, Chief Executive de Media Express con 43 años en el mundo publicitario dominicano, aceptó nuestra invitación.
Tuvimos una de esas conversaciones donde el tiempo pasa sin que nadie lo note. Don Johnny habla del mercado publicitario dominicano como quien conoce cada esquina de su casa, con datos, con historia y con una honestidad que pocas veces se escucha en estos temas. Y lo que nos contó vale la pena que todo el que toma decisiones de inversión publicitaria en este país lo lea.
Todo comenzó hablando sobre el mercado publicitario dominicano el cual tomó decisiones durante décadas con una muestra de 400 hogares. En un país de 11 millones de personas distribuidas en más de 30 provincias, esas 400 cajitas medían principalmente Santo Domingo y parte de Santiago, dejando fuera más del 50% de la población. Durante años así funcionó el mercado y así se tomaron las decisiones, porque era la única referencia que existía.
Desde el año 2000 la muestra creció de 300 a 400 hogares aunque la población dominicana aumentó más de un 35% en ese mismo periodo. Mientras tanto los canales de televisión pasaron de ser pocos a más de 99 a nivel nacional, el cable penetró el 75% de los centros urbanos y las plataformas digitales cambiaron completamente cómo la gente consume contenido. La herramienta de medición simplemente no se movió al mismo ritmo que el mercado que pretendía representar.
El resultado es que hay una República Dominicana que nunca apareció en los reportes:
65%
de la población
tiene menos de
30 años
54%
del mercado
es informal
+50%
de la población vive
fuera de SD y Santiago
En el interior del país, donde la gente llega a su hogar antes de las 6 de la tarde, el consumo de televisión ronda las 5 a 6 horas diarias. Una marca que hoy compra pauta televisiva basándose en los datos disponibles está tomando una decisión de inversión sobre una fotografía incompleta de a quién le está hablando realmente.
Eso tiene consecuencias concretas en cómo se distribuyen los presupuestos. Una marca que concentra el 90% de su pauta en las dos grandes ciudades le está hablando a menos de la mitad del país mientras los grandes hipermercados se expanden a nivel nacional creando mercados nuevos en provincias que nadie estaba midiendo. El consumidor de Bonao, de San Francisco de Macorís o de La Romana tiene hábitos de consumo completamente distintos al de Piantini, cena más temprano, regresa antes a su hogar y ve televisión en familia.
La televisión tampoco es el medio que el mundo digital reemplaza, es el medio que lo alimenta. El contenido que genera conversación en pantalla es el mismo que circula después en redes sociales, en clips y en grupos de WhatsApp. Y el valor atencional de la televisión, con un promedio de 15 segundos de atención visual frente a los 2 segundos de un anuncio en el feed, le da a las marcas algo que el formato corto no puede garantizar por sí solo.
El estudio que Media Express lanza en julio de 2026 llega a responder exactamente esa necesidad. Pasará de 400 hogares medidos a más de 12,700 distribuidos en 16 provincias que representan el 85% de la población dominicana, con data por región, provincia y ciudad, desglosada por clase social y sin distinción de qué canal paga y cuál no, algo que el sistema actual no garantiza. Quienes más tienen que ganar con esto son las agencias de medios, los anunciantes que compran pauta televisiva y los canales regionales que hasta ahora no aparecían en los números. Para el mercado publicitario dominicano, que mueve entre 200 y 300 millones de dólares al año, tener esa data es la mejor forma para tomar decisiones objetivas y estratégicas. Como dice la camiseta de Don Johnny ‘’sin data, todo lo que tienes es una opinión’’.
Johnny Matos
Chief Officer | Media Express
Profesional con más de 40 años de experiencia transitando del sector financiero al publicitario, con paso por agencias como Leo Burnett, Saatchi & Saatchi, McCann Erickson, BBDO, OMD, PHD y Omnicom Media Group, acumulando más de 10 Leones en Cannes, reconocimientos en Festivales de Medios Latam, Effies y otros premios locales e internacionales. Llega a Media Express con la misión de transformar la medición de audiencias en el mercado dominicano, comenzando por televisión y expandiéndose a otros medios.



