LO QUE VALE LA PENA ECHARLE UN OJO
LAS AGENCIAS Y LOS EQUIPOS DE MARKETING EN 2026: Cuando el éxito dejó de medirse en horas y empezó a medirse en impacto
Seguro has sentido que las reuniones de los lunes ya no son lo mismo. El tablero se movió y lo que antes nos funcionaba para "salir del paso", hoy simplemente no mueve la aguja. Estamos en un punto donde la estructura de marketing, tanto la que tienes sentada al lado como la que te da soporte externo, está pasando por una cirugía de mentalidad. Ya no se trata de quién hace más, sino de quién lo hace con más sentido.
Te contamos lo que realmente está pasando y lo que deberías tener en el radar.

🫱🏻🫲🏼 De la "fábrica" de contenidos al socio de verdad
Hubo un tiempo en que la relación con las agencias se sentía casi como una línea de producción: se pedía una cantidad fija de contenidos al mes y se entregaba para cumplir con el contrato. Pero esa dinámica de "zona franca" de materiales genéricos ya no conecta con una audiencia que busca autenticidad.
A estas alturas, el gran reto para las agencias es dejar de vender tiempo y empezar a vender soluciones. Si la tecnología permite resolver en minutos lo que antes tomaba días, seguir midiendo el éxito por "horas hombre" o por un reporte de tiempo es, básicamente, castigar la eficiencia. Los equipos que están ganando terreno son los que han movido la conversación hacia resultados reales: si una idea resuelve un problema de negocio y sube el retorno de inversión, el valor está en ese impacto y no en cuántas veces se revisó el diseño.
🏠 El equipo "in-house": Buscando la chispa interna
Cada vez más marcas en el país están armando sus propios equipos internos, buscando agilidad y un control total de su ADN. Es genial tener a gente que respire la marca 24/7, pero el reto es no dejar que ese equipo se vuelva demasiado operativo.
El riesgo de la internalización es que el talento se "corporativise" y pierda esa frescura creativa que suele venir de afuera. Mantener a ese equipo in-house motivado y con la visión clara es el verdadero trabajo de liderazgo ahora mismo.
Es por eso, que estamos viendo el ascenso de perfiles híbridos que ya no vienen en una sola caja:
🎨 El Copy-Diseñador: Alguien que no solo escribe el mensaje, sino que visualiza la pieza final desde el inicio.
🎥 El Creador-Editor: Que puede idear el contenido, grabarlo y darle el acabado final en video sin depender de una cadena de producción lenta.
👩🏻💻 El Ejecutivo-Project Manager: Que no solo pasa información, sino que diseña cómo debe fluir el trabajo entre humanos y tecnología para que nada se tranque.
📝 Los 3 muros que debemos saltar
Para que esta maquinaria funcione, hay tres frentes que definirán quién se queda atrás y quién lidera:

La Data, tu propio tesoro
Aunque Google cambió de opinión y no eliminó las cookies de terceros por completo, la realidad es que el usuario ahora tiene el "control remoto" de su privacidad. Ya no podemos depender de lo que otros nos digan de nuestra audiencia . El reto es recolectar nuestra propia data de forma ética para ofrecer experiencias que se sientan personales y no invasivas.

La IA: El copiloto, no el chofer
No se trata de inundar las redes con contenido hecho por robots. El desafío para el próximo año es la curaduría y la ética. La inteligencia artificial debe usarse para escalar procesos y ser más rápidos, pero siempre bajo la supervisión humana que asegure que el mensaje mantenga la confianza y la esencia de la marca.

Los Influencers: Del 'like' a la conversion
Ya pasamos la etapa de los seguidores por vanidad. El reto actual es la atribución real, entender exactamente cómo cada colaboración impacta en el negocio. Veremos relaciones mucho más profesionales y a largo plazo, donde el foco será la autenticidad y el retorno tangible, no solo la visibilidad momentánea.
Al final, la tecnología es el acelerador, pero la dirección y la "chispa" estratégica siguen siendo cosa nuestra. Si te interesa que tu equipo deje de contar minutos y empiece a contar victorias, te invitamos a mirar quiénes están hoy en tu mesa.
HABLEMOS DE ESTA TENDENCIA
EL MATCH PERFECTO EN RD: ¿Por qué el Branded Content es el negocio que todos quieren?
En el ecosistema digital dominicano, el 2025 ha marcado un antes y un después. Con 7.24 millones de usuarios activos (un 63.1% de la población), República Dominicana se ha consolidado como el epicentro digital del Caribe según Revista Mercado. Pero, en un mar de contenido, ¿cómo logran las marcas no ser ignoradas? La respuesta no está en el anuncio tradicional, sino en la dinámica del Branded Content.

Te contamos por qué esta tendencia es la "niña linda" de las agencias y los creadores en la isla 👇
Para entender el éxito del Branded Content con influencers y creadores en RD, primero hay que mirar cómo fluye el dinero en las plataformas. YouTube sigue siendo el único gigante con un sistema de compensación económica directa y robusta para sus creadores, sentando las bases de lo que hoy conocemos como influencers.
Sin embargo, para redes como Instagram o TikTok, el sistema de monetización directa en el país sigue siendo limitado o automatizado. Esto ha forzado una evolución: los creadores dominicanos han perfeccionado el arte del Branded Content como su principal fuente de ingresos, mientras que las marcas han encontrado en esto un canal de exposición quirúrgica.
Uno de los puntos clave para que una marca tenga éxito es entender que no está "monetizando" contenido, sino que está invirtiendo para tener exposición a través de una figura de relevancia. El beneficio real aquí es la negociación directa:
👉 Segmentación real: No eliges un algoritmo, eliges a una persona cuya comunidad se ajusta perfectamente al nicho que quieres impactar.
👉 Adiós intermediarios: Al negociar directamente con el creador, no hay una plataforma de por medio llevándose comisiones, lo que hace que el presupuesto sea más eficiente.
👉 Relaciones a largo plazo: Esto permite que el influencer no solo suba una foto, sino que interactúe con el producto, cree una historia y se convierta en un aliado constante de la marca.
A diferencia de un anuncio de televisión o un banner estático, el Branded Content ofrece una libertad total. Las marcas pueden ajustar cada pieza, ya sea un video, un carrusel o un live junto al creador. Esta colaboración permite que el mensaje no se sienta como una interrupción, sino como contenido de valor que la audiencia realmente quiere consumir.
En RD, esta estrategia es imbatible porque se apoya en la idiosincrasia local. El dominicano valora la cercanía y el humor; por eso, cuando una marca como Altice crea narrativas con Rosmery Herrand y El Panda que Anda, quienes han creado una colaboración de muchos años con la marca, dando muy buenos resultados. O una Ramcelis De Jesús (La More) con Cerveza Presidente, quien su perfil es el match perfecto con la audiencia de la marca.
En 2025, el 64% de los profesionales del marketing prefiere trabajar con micro-influencers porque sus tasas de engagement son mucho más altas y su costo es menor. El éxito ya no se mide solo en likes, sino en atención, retención e impacto cultural.
El Branded Content en RD es exitoso porque no habla desde el "yo" de la marca, sino desde el "tú" del usuario, resolviendo problemas o entreteniendo. Las marcas que triunfan hoy son las que entienden que el contenido debe unir a la gente, no solo venderles.
RADAR CULTURAL
EL REFUGIO INESPERADO: ¿Cómo la juventud dominicana encontró su espacio entre el K-pop, los K-dramas y la K-food?

Antes de empezar, un poco de contexto 🤓🇰🇷⬇️
👉 Idols: Son artistas entrenados por agencias para cantar, bailar y actuar, y suelen formar parte de grupos de K-pop con una fuerte imagen pública.
👉 Hallyu: Significa “ola coreana” y describe la expansión global de la cultura surcoreana a través del K-pop, los dramas, el cine, la moda y la belleza.
👉 K-*cualquier cosa*: Hace referencia a que ese producto, contenido o tendencia es de origen coreano, específicamente de Corea del Sur, y forma parte de su cultura contemporánea.
👉 Kpopers: Son las personas que escuchan, siguen y apoyan el K-pop, es decir, la música pop de Corea del Sur, incluyendo a sus grupos, idols, lanzamientos y fandoms.
Hablemos de idols, de la bandera dominicana en escenarios globales, del restaurante Buk y del porqué el K-pop es el refugio de los que "no se encontraban" en lo tradicional. Desde un concurso de historia coreana en 2007 hasta una comunidad que hoy llena plazas con 62,000 personas, el fenómeno Hallyu en la República Dominicana ha dejado de ser una curiosidad para convertirse en una lección de estrategia y lealtad de marca.
🍜 Del concurso de historia al restaurante Buk
El amor por el K-pop en nuestra isla no nació en TikTok; nació en la televisión pública y en un restaurante que ya no existe. Conversamos con Cynthia Ortega (@cynthiaortegaes), una voz experta que inició su viaje en la cultura asiática en 2007. Ella nos revela que el punto de partida fue institucional: el género llegó formalmente vía la Embajada de Corea con el concurso "Talk Talk to Korea" (cerca de 2007), un certamen de trivia histórica que premiaba a los dominicanos con viajes a Seúl. La primera gran ganadora fue la hoy reconocida Verónica (@veronikhp).
¿El primer gran hito? En 2009 se celebró el primer K-pop World Festival local en un restaurante llamado Buk, hoy desaparecido. Cynthia recuerda que "los kpopers en ese momento éramos personas que no encajábamos en lo tradicional". Lo que empezó como un consumo de nicho con himnos como Sorry Sorry (Super Junior) o Lucifer (SHINee), se convirtió en un movimiento de plazas públicas gracias a la disciplina de los grupos de dance cover.
A diferencia de lo que muchos creen, la conexión del joven dominicano con Corea no fue rítmica, sino emocional. Cynthia, quien entiende el liderazgo desde la honestidad, nos explica que "éramos jóvenes que no conectábamos con nuestra cultura". El K-pop se convirtió en un refugio y un sentido de pertenencia. Mientras la oferta local se sentía ajena, esta comunidad ofrecía un propósito.
Ese nivel de lealtad extrema se traduce en una organización que cualquier marca envidiaría. Los fanbases dominicanos tienen presidentes y gestionan "comebacks" con eficiencia corporativa. Cynthia lo vivió en carne propia: con su fanbase Matoki On Earth, lograron que la bandera dominicana ondeara en tres conciertos internacionales del grupo B.A.P. Hoy, ese sentimiento de casa llena moviliza a 62,000 personas en festivales anuales.
¿Qué le falta a Santo Domingo para ser parada obligatoria? Según Cynthia, la industria local necesita consolidar tres pilares: infraestructura profesional, ecosistema de producción y visibilidad internacional. No es solo traer grupos; es demostrar que somos un mercado estable.
La prueba de esta madurez acaba de vivirse recientemente. Bajo la producción de Covi Entertainment y Vivo! Entertainment, se presentó por primera vez el espectáculo "Las cazadoras del K-Pop". Este show tributo, inspirado en la película "Las guerreras K-Pop", fue una experiencia vibrante que conquistó al público en el Auditorio del Pabellón de la Fama. La demanda fue tan alta que la producción tuvo que abrir tres funciones adicionales el domingo primero de febrero, confirmando que el mercado dominicano no es solo una "prueba", sino un destino con hambre de experiencias de alto nivel.
El éxito del K-pop en la República Dominicana es la prueba de que el "soft power" coreano ha encontrado un puerto seguro en el Caribe. No estamos ante una tendencia pasajera, sino ante un mercado que está demandando espacios de calidad, gastronomía, moda y educación.
Las marcas que entiendan que esta audiencia no busca solo entretenimiento, sino un sentido de propósito y comunidad, serán las que dominen la conversación en los próximos años. Santo Domingo ya no es solo una parada; es el eje de una revolución cultural que está "aplatanando" el pop global para convertirlo en una identidad local sólida.
FIRMA INVITADA
CÓMO APRENDER DEL FRACASO (PARA LOGRAR EL ÉXITO)
Por: Pablo Faña
Hay momentos en los que todo parece ir mal. Decisiones que no salen como esperábamos. Resultados que no llegan. Proyectos que se estancan. Equipos cansados. Dudas internas que aparecen en silencio.
En esos momentos, el fracaso se siente como una señal de alerta, casi como una invitación a rendirse. Pero para quienes lideran; gerentes, directores, emprendedores, el fracaso rara vez es el final. La mayoría de las veces, es una pausa incómoda que nos obliga a mirar con más claridad.

El fracaso no llega para detenernos. Llega para prepararnos mejor.
El fracaso no es el final ni la ausencia de capacidad, sino un momento de fricción entre lo que intentamos y lo que aún necesitamos aprender. Es una señal de ajuste, un punto de pausa que revela qué debe cambiar, fortalecerse o replantearse para seguir avanzando con mayor claridad y madurez.
Desde una mirada consciente, el fracaso no define a la persona ni invalida el camino recorrido; expone procesos, decisiones y hábitos que pueden transformarse en experiencia, criterio y crecimiento sostenible.
El fracaso como maestro, no como sentencia: No define quién eres, sino qué haces después. Es información. Es retroalimentación. Es un espejo que muestra qué necesita ajustarse antes de dar el siguiente paso.
Los líderes que perduran no son los que nunca caen, sino los que aprenden rápido, se levantan con humildad y continúan con más intención.
Caídas que precedieron grandes historias
La narrativa del éxito suele omitir los tropiezos, pero cuando los observamos de cerca, casi todos los referentes que admiramos atravesaron momentos de profundo fracaso:

Steve Jobs
Fue despedido de la empresa que él mismo fundó. Años después, reconoció que ese momento fue clave para reenfocarse, madurar como líder y regresar con una visión mucho más clara.

Oprah Winfrey
Fue despedida de su primer trabajo en televisión por “no encajar”. Ese rechazo la llevó a construir una forma de comunicar auténtica, empática y profundamente humana.

Elon Musk
Estuvo al borde de la quiebra mientras lanzaba SpaceX y Tesla. Fallos técnicos, críticas públicas y presión extrema formaron parte del proceso antes de consolidar sus proyectos.
Ninguno de ellos evitó el fracaso. Todos aprendieron de él.
El liderazgo se forma en la incomodidad
Para quienes lideran equipos y organizaciones, el fracaso también tiene una dimensión emocional: la responsabilidad, el miedo a fallar a otros, la presión por sostener una visión.
Aquí es donde entra una pregunta clave:
¿Qué está tratando de enseñarme este momento?
Tal vez sea:
👉 Ajustar tu forma de delegar.
👉 Comunicar con mayor claridad.
👉 Cuidar mejor tu energía.
👉 Fortalecer la cultura del equipo.
👉 O redefinir qué significa “éxito” en esta etapa.
Aprender del fracaso requiere pausa, honestidad y presencia. No es reaccionar, es reflexionar.
No abandonar la causa
Desde el punto de vista personal entiendo que el verdadero riesgo no es caer.
El verdadero riesgo es desconectarte de tu propósito por miedo a volver a intentarlo.
Las caídas no invalidan la causa. La afinan.
Te obligan a soltar lo que no funciona y a fortalecer lo que sí.
Seguir preparándote, incluso cuando dudas, es un acto de liderazgo silencioso. Es confiar en que este momento (aunque incómodo) está construyendo algo más sólido dentro de ti.
Una nueva definición de éxito
El éxito sostenible no se construye evitando el fracaso, sino integrándolo. Aprendiendo. Ajustando. Avanzando con más conciencia.
Porque liderar no es demostrar perfección. Es mostrar resiliencia, coherencia y la valentía de seguir adelante con intención.
El fracaso no es el opuesto del éxito. Es parte del camino hacia él.
Con el tiempo, muchos líderes descubren que los momentos más difíciles no llegaron para frenarlos, sino para invitarlos a mirar con más honestidad. Son etapas en las que las respuestas no aparecen de inmediato y avanzar requiere más conciencia que velocidad.
En esos momentos, el fracaso deja de ser un enemigo y se convierte en un punto de observación. Obliga a escuchar mejor, a ajustar expectativas, a cuidar la energía y a replantear cómo se está liderando, no solo hacia afuera, sino también hacia uno mismo.
Seguir adelante no siempre significa insistir de la misma manera. A veces significa afinar el rumbo, soltar lo que ya no funciona y continuar con más claridad y coherencia.
Muchos líderes no se definen por la ausencia de caídas, sino por su capacidad de no desconectarse de la causa, incluso cuando el camino se vuelve incómodo.
Ahí, en esa pausa reflexiva, suele empezar una forma más madura y sostenible de éxito.


